Las organizaciones fraternales en Contramaestre

Desde la década del 30 del siglo 20 varias organizaciones fraternales de carácter progresista contribuyeron al crecimiento de Contramaestre como pueblo. Profesionales, comerciantes, abogados, médicos, entre otras figuras, integraron El Club de Leones, el cual comenzó a constituirse a partir de 1935 y según cuentan no tenía local propio.
El Hotel Carnero, el Pérez, La Terraza y el Casino Hispano Cubano, hoy Casa de Cultura Isidro Iglesias del Rey, eran centros de celebración y a la vez de reunión. La leonística, como se le llamaba, tenía como objetivo satisfacer ciertas carencias de la comunidad. Medular para ellos, era abordar temas de interés colectivo, exceptuando aquellos relacionados con alguna preferencia partidista o credo religioso.
Sus afiliados pagaban una cuota mensual y así contribuían con la sociedad, ya lo anunciaba su lema: “Nosotros Servimos”. Sesiones, comida, entrega de donaciones a los más desfavorecidos, repartición de jabas de alimentos para los niños, figuraban entre sus acciones. Mientras que la solicitud de mejoras para este terruño y que se hiciera barrio a Contramaestre, eran de sus principales reclamos al gobierno.
El León de Honor, su máxima distinción, galardonaba a quienes desarrollaban una efectiva labor. Tras el primero de enero de 1959, muchos de sus miembros emigraron del país, pero los que no le temían al proceso de cambio, asumieron las tradicionales acciones ahora apoyados por el Gobierno Revolucionario. Este mismo sitio también acogió al Club de Rotarios de Contramaestre.
En 1956 Manuel Graña, fundó el Movimiento de Rotarios de Contramaestre. Este Club, entidad aconfesional y apolítica, abierta a todas las razas y culturas hacía hincapié en el conocimiento mutuo y la amistad, velaba por las normas éticas en las actividades profesionales y empresariales, además reconocía la utilidad de toda ocupación.
Cada año se renovaba la directiva (presidente, secretario, tesorero y macero) elegida por los miembros, de modo que las responsabilidades se fueran adquiriendo rotativamente y se evitaban los manejos inadecuados.
En Contramaestre, los rotarios se reunían en oficinas diferentes todos los meses, pero era el Casino Hispano Cubano, uno de los más asiduos. Aunque la inscripción se extendía a empresarios, comerciantes, y otras personas con cierto peculio económico, se pronunciaba por el liderazgo basado en la honestidad, la ética.
Según Andrés Núñez Lora, historiador de la ciudad, no se puede decir que era de élite, porque también lo integraban muchos profesionales y dentro de las actividades que hacían, por ejemplo tómbolas, recaudaban, y entre los servicios sociales más importantes que hicieron en Contramaestre se incluye la reparación de la Avenida Jesús Rabí, la fundación de la Iglesia Católica y la notable recepción a Martí como homenaje permanente.
Carlos Carnero, José Pérez Carballo, José Paredes Pérez, el Doctor Digby Salomón, Guillermo González Massó, Alberto Gómez, Andrés Tamayo, Oscar Rondón, Kiki Barruecos, entre muchos otros, son de las figuras que más se recuerdan dentro de estas organizaciones fraternales, que fomentaron la cooperación y la ayuda mutua en favor de la sociedad de Contramaestre.

