La Aduana de la verdadera Ruta Funeraria de Martí Apóstol
En medio de un camino polvoriento, detrás del barrio de Arroyo Blanco, está “La Aduana”; muy pocos cubanos saben que aquí, en un modesto sitio, preservado por familias mambisas, descansó el cadáver de José Martí, pasado el mediodía del 25 de mayo de 1895. Uno se asombra ante la humildad de las cosas: un busto frío, escasas flores, lechosa descuidada sobre cemento.
Dicen los más viejos, esos taitas de la memoria, que la palma real y la verdadera guásima ya no están, los ciclones las borraron de allí. Una cerca muy humilde preserva el espacio. Un tal Roberto Partagás fue el primero en hacer un cartel para identificar el sitio; sólo los bisabuelos lo recuerdan y algunos nietos preocupados.Leer ampliación aquí: La Aduana de la verdadera “Ruta Funeraria de José Martí”

