Fidel en Radio Rebelde durante la batalla de Maffo

El líder Fidel Castro Ruz le concedió una extraordinaria importancia al papel de los medios de comunicación y en especial a la Radio Rebelde, durante el desarrollo de los combates de contraofensiva del Ejército Rebelde contra las tropas batistianas, en los días finales del año 1958 en Cuba.

Durante la batalla de Maffo, en el Oriente de Cuba; los rebeldes dirigidos por el Comandante en Jefe, pusieron en práctica una iniciativa que dejó importantes resultados desde el punto de vista psicológico sobre los soldados atrincherados en los almacenes del Banco de Fomento Agrícola e Industrial de Cuba (BANFAIC): el uso de los parlantes.

Para garantizar el funcionamiento efectivo  de los mismos se llevó hasta el lugar, un equipo transmisor operado por Eduardo Fernández, Carlos Paneque y Orestes Valera.

El Comandante Hernández Ríos y el Teniente Regueiras, al mando de los batistianos, se dieron cuenta del propósito y orientaron  fuego contra la posición donde se encontraba el equipo; una de las bocinas fue destruida, pero no lograron inutilizarlo completamente.

Los altoparlantes influyeron sobre la moral combativa de los soldados acantonados en el BANFAIC, pues el mando rebelde, mediante su uso, explicó los propósitos de la Revolución, la necesidad de no derramar sangre innecesariamente, y que todos serían integrados a la vida civil, si sus hojas de servicio estaban limpias de crímenes y torturas.

Según Orestes Valera, integrante de Radio Rebelde: “a través de ellos se informó a los soldados sobre las inmoralidades de los principales cabecillas militares del régimen y el trato humanitario y cortés que recibirían, si se pasaban al lado de los rebeldes”.

Los altos parlantes también fueron un arma efectiva para impedir que el enemigo descansara, pues se usaron para poner música clásica e himnos, que iniciaban  a las 10.00 de la noche y se mantenían por 12 horas.

Oficiales y soldados de Batista que se pasaron al lado rebelde, a través de los micrófonos, informaron a los sitiados en el BANFAIC de Maffo, sobre  el trato civilizado que recibieron y explicaron la necesidad de rendirse, porque al gobierno de Fulgencio Batista   le quedaban pocos días en el poder.

Sin embargo, la resistencia de los atrincherados  fue mayor y según el comandante Quevedo: “el coronel Carrasco y yo hablamos a la tropa sitiada, pero sin resultado alguno”.

El 24 de diciembre, en ocasión de la celebración de “Noche Buena”, se produjo un hecho revelador de la esencia humanista del Ejército Rebelde, comunicada una y otra vez, mediante los altos parlantes. El mando rebelde permitió a los militares cercados, celebrar la Navidad, junto a sus familiares en el mismo lugar del combate. Se dice que compartieron alimentos y bebidas las dos partes enfrentadas.

Al amanecer del 25, reiniciaron la batalla, pero ambos contendientes tenían algo muy claro, eran cubanos por encima de todo y se debían a su Patria, aunque desde posiciones ideológicas diferentes.

Los altos parlantes siguieron cumpliendo con efectividad los argumentos de los revolucionarios. La rendición del BANFAIC ya era un hecho cercano.

Arnoldo Fernandez Verdecia

Arnoldo Fernandez Verdecia

Periodista

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