En Cuba tenemos nueva Constitución

En Cuba tenemos nueva Constitución hace apenas 48 horas. El tiempo y la vida de la nación transcurren indetenibles. En La Habana, miles de hombres y mujeres continúan reconstruyendo sus barrios afectados por un tornado monstruoso.

Al mismo tiempo, más de tres millones de firmas de cubanos se levantaron en el mundo a favor de la independencia de la nación venezolana y para hacer detener al gobierno de los Estados Unidos que no recesa en su soberbia y ansias de nuevos territorios y recursos naturales.

En Contramaestre seguimos amando, luchando por un futuro mejor, criticando los errores internos y aspirando a la perfección. La vida en Cuba no se detuvo el pasado 24 de Febrero, pero nos tocó muy de cerca un soplo de aire fresco de leyes que nos amparan desde el Primero de Enero de 1959 y que a partir de ahora son más perfectas.

Con la nueva Constitución tenemos en nuestras manos un instrumento para lograr más respeto por todo lo que hacemos los cubanos, para respaldar el futuro de nuestros hijos y nietos, para que nuestra vejez sea más tranquila. Pero llegó el momento de preguntarnos: Y ahora, ¿qué nos toca?

Sin detener el paso tenemos que pensar en esta maravillosa oportunidad que nos ha dado la vida de vivir en este país tan pequeño pero tan corajudo, que se sigue atreviendo a hacer cosas de primeros mundos, solo a golpe de voluntad y amor.

En medio de este mundo; diverso y difícil; está Cuba y estamos los cubanos, con el reto duro de hacer un mejor país con una ley de leyes nueva en manos. No se trata de papeles para guardar en gavetas. Se trata de un instrumento activo para dar más vida a la nación.

No todo el articulado de la Constitución cubana necesita de la renovación de las leyes actuales. Más del 50 por ciento de los derechos y deberes de los hijos de esta tierra, de las atribuciones y funciones de las instituciones y organismos plasmadas en la Carta Magna, tienen leyes detrás que los amparan, leyes morales y leyes revolucionarias. Nadie tiene que venir a decirnos a los cubanos cómo debemos defender nuestros derechos individuales más elementales. Lo que sí tenemos los cubanos es el deber de participar y contribuir con la opinión que se nos pida, a la hora de perfeccionar las legislaciones que nos darán más democracia.

Es deber de cubanos también, estar atentos a que nadie mancille lo aprobado, para que no haya marcha atrás en ningún artículo, para que a quienes votaron Sí o sencillamente No y participaron en el referendo, se les respete ese derecho constitucional de participar en la consolidación de su país.

Hay que ganar en la conciencia de que no seremos jamás una mejor nación si los cubanos nos dividimos porque decidimos un día, como el 24 de Febrero plasmar una opción por esto o por lo otro.

Los cubanos debemos ejercitar ese derecho universal de que, por encima de todo estamos dentro de este país irredento, donde nadie tendrá burbujas que encerrarse a pesar de sus creencias, donde asumimos hace muchos años que las balas de los enemigos no tienen nombre y que a la hora de la batalla el grito unánime es que: ¡A Cuba no se toca!, porque solo a los cubanos nos corresponde arreglar nuestros asuntos internos.

Nada de divisiones entre cubanos, que nos hicieron perder varias batallas revolucionarias en las guerras por la independencia en siglos pasados. Democracia significa gobierno del pueblo y por encima de todo: condición para que la minoría se subordine a la mayoría que es la población más humilde, al menos en el caso de Cuba. ¿Podrá haber realidad más hermosa y expedita hoy en el mundo para seguir construyendo un país mejor?

Ya tenemos nueva Constitución en Cuba. Ahora nos corresponde tomarla en las manos y ser mejores cubanos.

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